Palabras a un acosador.

Voy caminando de prisa, a una reunión de trabajo y tú, deambulas, seguro te diriges a algún lugar también. En un mundo ideal te detienes a pensar lo que acabas de hacer, pero probablemente, en unos minutos lo olvidarás, como una cotidianeidad más.

Te contaré la historia perfecta para no caer en pesimismos, espero que me entiendas que si no veo para adelante, no puedo avanzar.

Idealmente seguí caminando rápido, arreglada para mi cita, me apresuré y llegué a la hora indicada, sin ningún contratiempo.

Ahora va la real.

Camino de prisa, sì, arreglada para mi cita de trabajo. Tu pasas y me dices “guapa”, como si me conocieras, como si tuvieras derecho a comentar sobre mi cuerpo, como si yo me hubiera arreglado para tí, para las miradas que me tratan como objeto, el objeto que les parezca adecuado según mi vestimenta, el color de mis labios, mis zapatos, aunque traiga pants o tennis. Yo no te conozco, yo nisiquiera te había visto. De haber ido a tiempo vendría sonriente, en general me considero una persona amable. Pero no.

Te respondo pidiéndote una explicación, una disculpa, pero tú conoces tu privilegio, sabes que eres más fuerte que yo y encima de eso sabes que probablemente nadie más te va a confrontar, entonces con actitud retadora y humillante me lo vuelves a decír, ésta vez enfatizas, casi gritas, castigándome por intentar sacarte de tu zona de confort, por intentar reclamar mi espacio, un espacio que todos creen público.

Lo has logrado, lo han logrado todos, nadie intervino, todomundo siguió caminando, por que el disponer del cuerpo de una mujer y ponerla “en su lugar” es natural, es normal e invisible.

Mi día ha cambiado, pero el tuyo no, tu mundo sigue igual. Camina, camina de prisa. Que yo no me cambio de mundo, en tu camino te vas a encontrar con mi lucha. Un día vas a saber lo que siento.

Por Voz Itinerante

Author:

No Responses

Author comments are in a darker gray color for you to easily identify the posts author in the comments

Leave a Reply

Powered by WordPress