Se vale enfrentar

Acabo de toparme, casi por casualidad, con este espacio y me ha llenado de alegría y al mismo tiempo frustración saber que no soy la única que percibe esos “piropos” como un modo de acoso, enraizado en la cultura del macho mexicano y que siempre me ha molestado -desde que era una adolescente y comencé a ser víctima de ese tipo de acoso.

Por años lo sufrí y lo ignoré, pocas veces reaccioné de manera verbal ante el acoso, únicamente lo hacía cuando me sentía en una posición de poder (de adolescente le tomaba los datos a los soldados que me acosaban y los amenazaba con reportarlos a sus superiores, acto seguido se quedaban con cara de palo y yo me sentía muy digna, aunque jamás los acusé).

Por muchos años más evadí el acoso al conducir un automóvil todos los días y a todos lados, siempre con los seguros puestos, las ventanas arriba y la radio prendida.

Pero desde hace un par de semanas, que cambié de trabajo y tengo la dicha de poder caminar para desplazarme de mi casa a mi trabajo, he vuelto a resentir esos agravios: primero las miradas de los hombres que trabajan en los restaurantes y los acomodadores de autos de la Zona Rosa; segundo los chiflidos de los hombres que conducen algún vehículo (llámese moto, microbus o camión de volteo); y tercero los comentarios de los hombres de la industria de la construcción y afiliadas.

Y justo el jueves pasado, harta de la rutina del yo recibir el acoso y quedarme callada o pretender que no veo nada, no pude más y encaré al agresor de manera verbal. Al momento me sentí liberada por poder defenderme, acto siguiente me sentí mortificada e incluso asustada, pensando que probablemente el agresor trabaja en la zona y tal vez me lo vuelva a topar en mi camino más de una vez… y ahí sí que me volví francamente paranoica, temiendo una posible venganza futura.

Pero aún con el miedo que me provoca, quiero pensar que lo que hice estuvo bien y quiero seguir haciéndolo. Quiero dejar de desviar la mirada, practicar maneras más directas, oportunas e inteligentes de responder al acoso. Y sobretodo no quiero permitir que el acoso que se sufre diariamente en la zona me lleve a vestirme de manera distinta a como lo hago o que me impida continuar caminando diariamente de mi casa a mi trabajo.

Creo que es suficiente con el hecho de que evito pasar por ciertas calles que conozco como riesgosas y que procuro no traer nada que parezca de valor y la bolsa bien agarrada con ambas manos y muy cerca de mi cuerpo.

De verdad espero que algún día pueda sentirme tan segura de andar a pie en esta ciudad como lo he hecho en otras ciudades del mundo.

Por Ana

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3 Responses

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  1. Carlos dice:

    Es la segunda queja que leo sobre la zona rosa, la verdad es que rara vez paso por ahi y solo la recuerdo como una zona de muchos restaurantes y comercios; estaria bien hacer una especie de campaña en donde haya personas que intercepten a los acosadores y explicarles de una manera amigable que cambien esa actitud.

  2. Alondra dice:

    Estimada Ana

    entiendo muy bien lo que me dices, por mi parte te puedo decir que soy de las que habla, de hecho desde muy chica mi mamá me dijo que no me quedará callada, me ha pasado en autobuses y aunque mi corazón se acelera y me duele el estómago de la impresión y el enojo, siempre armo un escándalo, señalo al tipo ante la mirada de todos y deberías ver como le cambia la cara. En una ocasión estaba en la parada de autobús, había tráfico para cruzar al semáforo, de manera que el conductor de un tsuru llevaba como 7 minutos viéndome. Traía en mi mano una coca de botella, no sé como pero calculé que al siguiente semáforo le tocaría ahora sí avanzar, de tal forma que justo antes de que se pusiera en verde, avance y lo miré fijamente a los ojos, el muy iluso se acercó a la ventana del copiloto que por suerte llevaba abajo, me acerqué y vacié mi botella de coca sobre su coche, sobre su ropa y sobre unos papeles que llevaba en el asiento de un lado, el tipo intentó quitarme mi botella, no lo logró, al final cuando mi botella estaba vacía, sólo le dije: no se siente bien o si? y me subí al bus que venía varios coches atrás.. naturalmente pudo pasarme algo, pero almenos pude concluir que me siento peor cuando me quedo callada que cuando reacciono.

    saludos,

    • darlene dice:

      en una ocasion yo le tire un vaso de agua a hombre q al igual me miraba con mirada de animal tenia como doce…es que uno como mujer no pueda caminar segura….y la gente q no ayuda sino lo toma como espectaculo, saludos

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