De la belleza a la pesadilla

 

Todos los días camino a mi trabajo, esto me encanta por muchas razones, especialmente porque San Miguel Chapultepec tiene los arboles más hermosos y el canto de los pájaros es una excelente canción para empezar el día, sin embargo al llegar Circuito Interior mi encanto desaparece e inicia la pesadilla.
A pesar de que no uso falda, ropa ajustada y mucho menos escote, (no porque no quiera, si no porque, aunque es patético, prefiero disminuir los malos ratos que paso a vestir la ropa que me gusta…) al menos un par de hombres al día me acosan verbalmente, sin falta un hombre alto y grande de unos 45 años que tiene un puesto de carnitas en la esquina de diagonal Patriotismo y Circuito, al parecer él tiene libre acceso un terreno con barda del Sistema de Aguas de la Ciudad de México para guardar sus cosas, esto me da terror…
Al principio espere que algún día se cansara e hice lo que muchas de nosotras, ignorar. La realidad es que él nunca se cansó y yo decidí empezar a cruzar Circuito frente al metro Juanacatlán donde no hay semáforo…
Estoy cansada de no poder ser una mujer “libre” caminado por la calle, de tener miedo…

Por Ad

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2 Responses

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  1. Maricarmen dice:

    Yo padezco la misma situación cada vez que salgo a la calle. A mí me gusta mucho caminar por las calles de mi colonia pero me resulta molesto ir percibiendo las miradas de muchos hombres que nada más esperan a que pase para voltear a verme el trasero. Casi siempre voy conectada a mi mp3 y ya no escucho lo que dicen, pero una no debería ir por las calles con actitud defensiva ni esperando la molestia a cada momento. Una tiene derecho a vestirse como se le pegue la gana, sin tomar en cuenta cómo nos van a ver los hombres en la calle. Yo también me canso de ignorar lo que me dicen en la calle y confieso que a veces les respondo, cosa que no se debe hacer; pero me indigna que alguien a quien no conozco y a quien no he dado permiso, ni con la palabra ni con la actitud corporal o facial, se drija a mí en esos términos. Es frustrante.

  2. Lili dice:

    Yo también solía pasar por ahí para llegar a mi trabajo y me sucedía lo mismo con ese puesto callejero, hasta que decidí igualmente cambiar de ruta. A veces me detenía a responder, pero era inútil, sólo se reían más. Al menos sabemos que no somos las únicas en pasar por eso.

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